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Restos iglesia medieval

Monumentos ( Torres-Torres )

La iglesia medieval de Torres Torres se encuentra al pie del castillo, sobre una pequeña explanada amesetada en su extremo noroeste, dentro del entorno de la fortaleza declarada Bien de Interés Cultural. Sus restos afloraron de forma casual en abril de 2007 durante unas labores de limpieza en la zona, lo que motivó una intervención arqueológica desarrollada entre noviembre de 2010 y agosto de 2011, promovida por el Ayuntamiento de Torres Torres.

La construcción original data del siglo XIV y se levantó probablemente siguiendo el modelo de iglesia de arcos de diafragma y techumbre de madera, habitual en los templos edificados tras la repoblación cristiana del territorio. En 1353 fue ampliada, aprovechando parte de la casa abadía adosada, en un momento de crecimiento demográfico de la villa. Durante los siglos siguientes el edificio sufrió numerosas reparaciones debido a la humedad de la zona y a la modestia de los materiales empleados, hasta que en 1684 los vecinos decidieron sustituirla por una iglesia nueva, más amplia y luminosa, reutilizando la piedra del templo viejo en la nueva construcción. Del edificio medieval solo quedó en pie el campanario, todavía visible en una fotografía de principios del siglo XX.

La excavación permitió documentar dos fases constructivas de la iglesia, correspondientes a una primera edificación de planta casi cuadrangular y a su posterior ampliación de planta rectangular, ambas fechadas en el siglo XIV. Se conservan tramos de muros de mampostería, esquinas de sillería caliza, contrafuertes de refuerzo y el asiento de un pilar que sustentaría antiguamente una bóveda de crucería. El yacimiento reveló además un uso continuado como espacio funerario, con catorce sepulturas de tipologías variadas, desde fosas excavadas en roca hasta enterramientos colectivos y un ataúd de madera, que abarcan tanto la fase medieval como la etapa moderna de los siglos XVII y XVIII. Entre los materiales recuperados destacan piezas de cerámica de mesa medieval y moderna, un plato de loza azul y dorada con una decoración epigráfica inédita, y objetos de adorno personal como una medalla religiosa de bronce y una pieza con la representación de un monje.
Hoy los restos pueden visitarse gracias a un proyecto de puesta en valor impulsado por el ayuntamiento, que ha delimitado el perímetro original de la iglesia mediante muros de mampostería y ha dejado visibles algunas de las tumbas halladas, protegidas con estructuras de acero y cristal, permitiendo así comprender la evolución de este templo bajomedieval a lo largo de los siglos.